Ir al contenido principal

De la belleza aterradora y comestible de la arquitectura "modern style" - Salvador Dali

 Incomprension colosal,

encantadora del fenomeno

 La utilización fácilmente literaria del "1900" tiende a convertirse en horriblemente continua. Para justificarla, se utiliza una amable fórmula, de éxito ligeramente nostálgico, ligeramente cómico, suceptible de provocar una "especie de sonrisa" particularmente repugnante. Se trata de un discreto y espiritual "Rie, payaso" basado en los mecanismos mas lamentables de la "perspectiva sentimental", gracias a los cuales resulta posible juzgar por contraste, con perspectiva muy exagerada, a una época relativamente cercana. De esa manera, el anacronismo, es decir, lo "concreto delirate" (unica constante vital) nos es presentado (en consideración al esteticismo intelectualista que se nos atribuye) como la esencia de lo "efimero fuera de lugar" (ridículo-melancólico). Como vemos se trata de una "actitud" basada en el más pequeño, en el menos orgulloso "complejo de superioridad" al que se añade un coeficiente de humor "sórdico-crítico" que satisface a todo el mundo y permite a quien desee demostrar la preocupación de las rancias actualidades artisticas-retrospectivas, apreciar el fenómeno inaudito con las contracciones faciales reglamentarias y decentes. Estas contracciones, reflejas, traidoras, de  "rechazo-defensa", tendrán por efecto el alternar las sonrisas benévolas y comprensivas -teñidas, cierto, con la bien conocida lágrima indispensable (que corresponde a los "recuerdos convencionales" simulados)- con las risas francas, explosivas, irresistibles, aunque no reveladoras de vulgaridad, cada vez que aparece uno de esos "anacronismos" violentos, alucinantes, tanto si se trata de uno de aquellos trágicos y grandiosos vestidos sado-masoquistas-comestibles como, más paradójicamente aún, si se trata de una de esas aterradoras y sublimes arquitecturas ornamentales de modern style.

Aparición del imperialismo canibal

del "modern style"

Las causas "manifiestas" de producción del modern style se nos aparecen todavía excesivamente confusas, contradictorias y numerosas para que podamos determinarlas actualmente. Cabría decir otro tanto de esus causas "latentes", si bien el lector inteligente podría deducir, de lo que va a ser dicho, que el movimiento del que nos ocupamos ha tenido como objetivo primordial despertar una especie de gran "hambre original".

 Lo mismo que la determinación de sus causas "fenomenológicas", todo proyecto de enfoque histórico exacto en lo que se le atañe, tropezaría con las mayores dificultades, sobre todo por ese contradictorio y singular sentimiento colectivo de individualismo feroz que caracteriza su génesis. Limitémonos, pues, a hacer constar únicamente el "hecho" de su brusca aparición, de la irrupción violenta del modern style, testimonio de una revolución sin precedentes del "sentimiento de originalidad". El modern style se presenta, en efecto, como un salto que implica los traumatismos  más crueles que puede acarrear para el arte.

 Es en la arquitectura donde mejor podemos admirar la profunda sacudida, en esencia la más consubstancialmente funcional, de todo "elemento", aun en el más congénito, el más hereditario del pasado. Con el modern style, los lamentos arquitectónicos del pasado, además de ser sometidos a la frecuente, a la total trituración convulsivo-formal que dara nacimiento a una nueva estilización, serán llamados a revivir, a subsistir corrientemente bajo su verdadero aspecto original, de modo que combinándose entre sí, fundiéndose entre sí (a pesar de sus antagonismos intelectualmente más irreconciliables, más irreductibles), alcanzarán el más alto grado de depreciación estética y manifestarán en su relación la espantosa impureza que no tiene más equivalente ni más igual que la pureza inmaculada de los entrelazamientos oníricos.

 En un edificio modern style, lo gótico se transforma en helénico, en extremo-oriental, por poco que se nos ocurra -por medio de cierta fantasia involuntaria- en Renacimiento que a su vez puede transformarse en modern style puro, dinámico-asimétrico (!), todo ello en el tiempo y en el espacio "débil" de una sola ventana, es decir, en ese tiempo y espacio poco conocidos y verosímilmente vertiginosos que, como acabamos de insinuar, no serían sino los del sueño.

 Todo lo que ha sido más naturalmente utilitario y funcional en las arquitecturas conocidas del pasado, de repente resulta que en el modern style no sirve para nada, o, cosa que no sabrá conciliarle el intelectualismo pragmático, no sirve más que para el "funcionamiento de los deseos", deseos, potr otra parte, lo más turbios, descalificados e inconfesables que concebirse puedan. Las grandiosas columnas y las columnas medias, inclinadas, incapaces de sostenerse por sí mismas como el cansado cuello de las pesadas cabezas hidrocéfalas, emergen por primera vez en el mundo de las ondulaciones duras del agua escúlpida con la preocupación fotográfica de la instantaneidad, hasta entonces desconocida. Ascienden por oleadas de relieves polícromos, cuya ornamentación inmaterial fija las transiciones convulsivas de las débiles materializaciones de las metamorfosis más fugitivas del humo, así como los vegetales acuáticos y la cabellera de esas mujeres nuevas, todavía más "apetitosas" que la ligera sed causada por la temperatura imaginaria de la vida de los éxtasis florales en que se aniquilan. Esas columnas de carne febril, ligeramente febril (37,5 décimas) no tienen otra misión que la de sostener la famosa libélula de abdomen blando y pesado como el bloque de plomo macizo donde ha sido esculpida de manera sutil y etérea, bloque de plomo que (por su ridículo exceso de pesadez que no obstante introduce la necesaria idea de gravedad) acentúa, agrava y complica perversamente el sentimiento sublime de infinita y glacial esterilidad, y hace más compresible y lamentable el dinamismo irracional de la columna que, a consecuencia de todas estas circunstancias de fina ambivalencia, no puede dejar de aparecernos como la verdadera "columna masoquista", destinada únicamente a "dejarse devorar por el deseo", como la verdadera primera columna blanda construida y recortada en esta carne real y deseada hacia la que Napoleón, como sabemos, se dirige siempre a la cabeza de todos los reales y verdaderos imperialismos que, según tenemos por costumbre repetir, no son otra cosa que los inmensos "canibalismos de la historia", representados con frecuencia por esa costilla concreta, asada y sabrosa, que el maravilloso materialismo dialéctico ha colocado, como el auténtico Guillermo Tell, en la cabeza misma de la política.

 A mi entender, es pues precisamente (y no insistiré nunca bastante en ese sentido) la arquitectura ideal del modern style, lo que encarna la aspiración más tangible y delirante de hipermaterialismo. Podríamos encontrar un ejemplo de esta aparente paradoja en una comparación fantasiosa empleada, lo cierto es que malintencionadamente, y no obstante tan lúcida, que consiste en asimilar una casa modern style a un pastel, a una mesa exhibicionista y ornamentalde "pastelero". Repito que se trata de una comparación lúcida e inteligente, no sólo porque anuncia el violento prosaísmo-materialista de las necesidades inmediatas, urgentes, en las que descansan los deseos ideales, sino también porque, por ello mismo en realidad, se hace alusión sin eufemismo al carácter nutritivo, comestible de esa clase de casas, que no son otra cosa que las primeras casas comestibles, los primeros y únicos edificios erotizables, cuya existencia hace posible esa "formación" urgente y tan necesaria para la imaginación amorosa: conseguir, lo más realmente posible, comer el objeto del deseo.


El "modern style", arquitectura fenomental.

Características generales del fenómeno

 Depreciación profunda de los sistemas intelectuales. - Depresión muy acentuada de la actividad razonadora, que llega hasta los confines de la debilidad mental. - Imbecilidad lírica positiva. - Inconsciencia estética total. - Ninguna coacción lírico-religiosa; por el contrario: evasión, libertad, desarrollo de los mecanismos inconscientes. - Automatimos ornamental. - Estereotipia. - Neologismos. - Gran neurosis de la infancia, refugio en un mundo ideal, odio a la realidad, etc. - Delirio de grandezas, megalomanía perversa, "megalomanía objetiva". - Necesidad y sensación de lo maravilloso y de la originalidad hiperestética. - Impudor absoluto del orgullo, exhibicionismo frenético del "capricho" y de la "fantasía" imperialista. - Ninguna noción de la medida. - Realización de los deseos solidificados. - Eclosión majestuosa de tendencias erótico-irracionales inconscientes.

                                     Paralelo psico-patológico

 Invención de la "escultura histérica". - Éxtasis erótico continuo. - Contracciones y actitudes sin antecedentes en la historia de la estatuaria (se trata de mujeres descubiertas y conocidas después de Charcot y de la escuela de la Salpétriere). - Confusión y exacerbación ornamental en la relación con las comunicaciones patológicas; demencia precoz. - Estrechas relaciones con el ensueño: sueños, fantasias diurnas. - Presencia de elementos oníricos caracteristicos: condensación, desplazamiento, etc. - Eclosión del complejo sádico anal. - Coprofagia ornamental flagrante. - Onanismo muy lento, agotador, acompañado de una enorme sensación de culpabilidad.

                             Aspiraciones-concretas extra-plásticas

 Escultura de todo lo extra-escultorico: el agua, el humo, las irisaciones de la pretuberculosis y de la polución nocturna, la mujer - flor -piel - peyote - joya - nube - llama - mariposa - espejo. Gaudí construyó una casa según el modelo de las formas del mar, "representando" las olas un día de tempestad. Hay otra edificada según el modelo de las aguas tranquilas de un lago. No se trata de desilusionadoras metáforas, de cuentos de hadas, etc., porque esas casas existen (Paseo de Gracia, en Barcelona). Son edificios reales, verdaderas esculturas de reflejos de nubes crepusculares en el agua, que ha sido posible realizar recurriendo a un inmenso e insensato mosaico multicolor y rutilante de irisaciones puntillistas del que emergen formas de agua extendida, formas de agua extendiéndose, formas de agua estancada, formas de agua reverberante, formas de agua rizada por el viento, todas esas formas de agua consteladas en sucesión asimétrica y dinámica-instantánea de relieves bisincopados, enlazados, fundidos por los nenúfares y ninfas "naturalistas-estilizadas", concretándose en excéntricas convergencias impuras y aniquiladoras, espesas protuberancias de miedo que surgen de la fachada increíble, contorsionadas a la vez por todo el sufrimiento demencial y por toda la calma latente e infinitamente suave que sólo tiene igual en los horrendos forúnculos apoteósicos y maduros, a punto de ser comidos con cuchara, con la sangrante, grasienta y blanda cuchara de carne pasada que se acerca.

 Se ha tratado, pues, de construir un edificio habitable (y además, para mí, comestible) con los reflejos de las nubes crepusculares en las aguas de un lago, obra que además debía entrañar el maximo rigor naturalista y de trompe l'oeil. Yo proclamo que éste es un progreso gigantesco respecto a la simple inmersión rimbaudiana del salón en el fondo de un lago.

Dialéctica objetiva de los medios

 Figuraciones aséptico-convulsivas. - Copia analítica, literal, alternando con las estilizaciones híbridas y neologistas, borrosas y vivas por la orgullosa amnesia decorativa que apenas surge de la inmesa carne de sueño genial y violento - Casa para los "locos vivientes", casa para erotómanos.

                                      Retorno a la belleza

 El deseo erótico es la ruina de las estéticas intelectualistas. Donde la Venus de la lógica se apaga, nace la Venus del "mal gusto", la Venus "de las pieles"; y nace bajo el signo de la única belleza, la de las verdaderas agitaciones vitales y materialistas. - La belleza es la suma de la conciencia de nuestras perversiones. - Breton ha dicho: "La belleza será convulsiva o no será". La nueva edad surrealista del "canibalismo de los objetos" justifica también esta conclusión: la belleza será comestible o no será.


*Texto publicado originalmente en Minotaure n° 3-4 (1933), en este caso extraido del libro de articulos de Salvador Dalí OUI, traducido al castellano por Gloria Martinengo.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Cronocaos y el agujero negro, Bienales: la importancia del pasado - Verónica Rosero

 Bienales: la importancia del pasado  "Empecemos por el principio", dice Hans Ulrich Obrist a Rem Koolhaas, intentando indagar cuáles fueron los inicios de su interés por la conservación y su camino hacia "Cronocaos". Una serie de pequeñas televisiones colocadas a lo largo del Palazzo delle Esposizioni mostraban entrevistas a varios de los participantes de la Bienal. Las entrevistas estaban a cargo de Hans Ulrich Obrist. Entre ellas, una entrevista a Rem Koolhaas con motivo del comisariado de "Cronocaos".  En la entrevista por Ulrich Obrist, Rem Koolhaas empieza por esbozar lo que antecedió a Cronocaos. El Parlamento Holandés fue el primer proyecto en el que OMA tomó en consideración la cuestión de la conservación. Allí afloró el interés por trabajar con la historia, con el pasado. Más tarde llegó el proyecto para la Koepel Panopticon Prision , un edificio del siglo XIX que debía ser equipado para al menos 50 años más para encarnar las actuales perspectiva...

Discurso sobre Gaudí en el Park Güell - Salvador Dalí

1. Xiquets de Valls, vosotros sois como un Egipto, pero un Egipto al revés. Porque Egipto elevó pirámides de piedra muerta a la muerte, en cambio vosotros eleváis torres de carne y huesos vivos al cielo vivo.  Elevar torres de carne viva y huesos vivos al cielo vivo por excelencia de nuestro Mediterráneo, esto fue la arquitectura de Gaudí, inventor del gótico mediterráneo destinado a resplandecer al sol antiguo de Grecia. 2. El pintor Fortuny es un genio. Yo también. Gaudí es un genio. Yo también. Fortuny,  Prim y Gaudí son de Reus. ¡Yo también!, porque como escribió el también genial Francisco Pujols, en nuestro país hay mucha gente que, sin ser de Reus, casi lo parecen. 3. Yo también porque, como ha escrito nuestro Eugenio Montes, en los momentos de la actual decadencia espiritual y moral de Europa, ser español es de las únicas cosas que se puede aún ser.  Yo también, porque ser de Reus quiere decir ante todo ser español, genial. 4. Que los de Reus, los de Figueras, los...

Cronocaos y el agujero negro, Crono-caos - Verónica Rosero

Crono-caos Así como varios arquitectos en el siglo XX presentaron un interés por el espacio-tiempo y las teorías de la física moderna, actualmente Rem Koolhaas en su planteamiento para Cronocaos tiene una especial consideración por la terminología astrofisica al mencionar a los agujeros negros como metáfora para entender actitudes, comportamientos y tendencias con respecto a la arquitectura moderna y la ciudad. También palabras como el tiempo, el espacio, el caos, son parte de esa terminología, que desde sus nociones más esenciales, son utilizadas como herramienta para el entendimiento de la contemporaneidad arquitectónica y urbana. El tiempo juega un papel importante al definir Cronocaos: la retrospección y la prospección definen una serie de instancias del estado del objeto arquitectónico. Mientras tanto, el espacio está sujeto a un desorden producido por alteraciones en dicho objeto determinadas por juicios de valor que modifican la cronología.  Para una mejor comprensión de aqu...